1. Cada vez que tengas que decidir sobre una compra, no olvides que tu obligación es comprar siempre lo mejor que se adapte a la necesidad, al más bajo precio obtenible, alguien confió en ti dejando a tu libre decisión cuantiosos intereses. se digno de esa confianza.
2. Jamás hagas interferir tus propios intereses con los de tu mandante, así como no es correcto ser juez y parte, tampoco es ser comprador y vendedor a la vez.
3. Ten siempre presente que tus decisiones deben ser libres y ajenas a toda influencia, cualquiera sea su índole.
4. Abstente de formular manifestaciones lesivas de la competencia o moralidad de tu personal o de otros compradores o proveedores, que no estén apoyadas en hechos ciertos e irrefutables.
5. Trata correctamente a los representantes de las firmas proveedoras, ellos son los colaboradores para el mejor desempeño de tu función.
6. Se cortés y amable con todos, evita excesos en palabras y hechos y así dignificaras el mandato que ejerces.
7. Cuida tu vida privada; que tu conducta sea un ejemplo, serás así invulnerable a toda tentación y apartarás de ti toda sospecha.
8. Aplica tus conocimientos para ser cada día más eficaz en el ejercicio de la función, trata de cultivarte a ti mismo y ganarás el respeto y el afecto de todos los que traten contigo.
9. Aconseja y ayuda a tus colegas toda vez que tengas oportunidad de hacerlo o cuando ellos te los soliciten. coopera con las instituciones que contribuyan al mejor ejercicio de la función del comprador.
10. Si ajustas tu vida pública y privada a estos preceptos, servirás de ejemplo y ganarás el respeto y la consideración de todos los que estén en contacto contigo.
Aprobado en la asamblea general ordinaria de la AACAM. el 28 de abril de 1965 según acta número 328.